Tú y yo siempre fuimos las primeras.
Intentaste aislarnos del ruido y del dolor.
Sé que con todas tus fuerzas.
Te he visto llorar como una niña, te he visto temblar durmiendo a mí lado, te he visto ahogarte con algún silencio infinito o reventar con un grito bien colocado, de esos que pegan bajo y suelen ser mentira.
También te he visto ponerte de frente y decir que ya basta.
También te he visto sacrificada por no se sabe bien qué y sin derramar una sola lágrima...
Yo sé que te suena la historia...
Y como esa chispitilla con tirabuzones lo estaba viendo todo, no supo hacer nada mejor que adelantarse un paso por delante de ti, que ya bastante habías tenido.
Yo sólo quería que parara, que al ver a una niña suplicar paz y cordura, al otro lado de ese abismo, algo me escucharía y tendría compasión.
Y era cuando me tocaba a mí para que tú pudieras descansar... O eso pensaba yo.
Lo cierto es que tal vez nunca sepas del todo cuál ha sido el precio real de semejante osadía por mi parte... Y tal vez, esté bien así.
Quedarse con lo bueno de la historia: tú tienes dos hijas que te adoran...
Y yo tengo a mi hermana; tú venías por defecto y a Dios gracias.
Hoy me has hecho un regalo inmenso.
Hoy has hecho algo tan grande que se ha movido el mundo entero. Y aunque sé que ibas movida por mi, porque te preocupa verme así, finalmente "tu grande" consiguió que abrieras la puta compuerta.
No sé -y ojalá que no- si tu proceso se parecerá al mío... Pero de la manera que sea, siempre te llevo de la mano, mamá.
Yo nunca te voy a soltar porque tú nunca me soltaste a mí, aún sin fuerzas y aterrada.
Hoy ha sido un día duro...
Hacía un año de mi Kisses. Recuerdo cómo llorabas cuando te llamé destrozada.
Sé que no me has dicho nada porque ya sabes que no se me olvida. Y estamos aprendiendo, las dos, a dejar que las heridas sanen.
Yo nunca me imaginé ver esto. De verdad que no.
Lo soñaba, lo ansiaba, pero yo ya no podía hacer más.
Porque, efectivamente, lo has hecho tú.
Y... Yo sólo puedo rendirme a esa valentía y sentirme digna hija tuya.
Mi hermana hoy ha movido algún planeta retrógrado para que yo lo viese brillar del derecho.
Mientras yo atravesaba todo, vosotras movíais mundos enteros pensando en mí.
Lo de cuánto os quiero, es de muchas vidas. No me da el texto ni el verso, que hoy anda prosaico.
No importa.
Voy a seguir atravesando las olas que me embistan porque no me quiero perder el final del principio.
Ya nunca más.
Estoy tremendamente orgullosa de ti.
Y tan agradecida con mi hermana...
Que, después de todo lo de hoy, aquí estoy derramándome entre líneas y posibles, menos feos porque os llevo de la mano y eso...
... Eso me hace sentir viva.
Viva y digna.
Después de todo, después de él, somos las tres, más que nunca.
Después de esto, y venga lo que venga, ya no huele igual.
Hay más aire. Todo se ventila.
Ahora. Ahora todo empieza a ser como tiene que ser.
Y yo estoy viva para verlo.
Os adoro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario