sábado, 18 de julio de 2026

Rodeados

 El mundo está como está porque la gran mayoría de la gente no cumple sus promesas...


Qué barbaridad...

Estamos rodeados de cobardes.

domingo, 12 de julio de 2026

Otro nivel

Julio tiene estas cosas...

A veces alguna de sus noches tiende a ser

fresquita. 

Y aquí estoy, con el vello de punta, en tirantes, bajo mi manto de estrellas.

Esto de andar sin urgencia tiene su cosa.

Es muy raro, al principio... Y siempre hay algún momento de pantallazo azul.

Ahora me río pero bien que lloré...

Yo, sufrida de mi, no había sido capaz de imaginar el tamaño de mi torreón; daba por hecho que haberlo pasado mal ya era suficiente.

Muchos, desde afuera, creían que sufría por gusto, por costumbre -que tampoco es mentira pero no el todo- o por llamar la atención.

Aún no sé de qué o para qué.

El bote de dones nunca fue gratis. 

Eso sí lo sé.

Tampoco sabía la cantidad de grietas... 

Ni hasta qué punto me habían estado condicionando.

No podía saberlo; estaba ocupada sobreviviendo a lo que fuera que tocara.

Y con esa buena fe que me ha traído así hasta aquí, fui puliendo esa honestidad que tanto me hace.

Y esa honestidad acabó convirtiéndose en uno de los espejos más duros que he mirado.

Pensar, ahora, en esperar cierto permiso para vivir... Un visto bueno. Un punto en mi mapa que cerrara aquella ruta y tuviera sentido...

Pensar en eso y comprender desde aquí lo que estaba pasando allí, es otro nivel.

Casi todas las partidas de mi vida estaban amañadas.

Cómo no morirse por dentro...

Cómo seguir un poquito más sin mucha fuerza y sabiéndome cada esquina de aquel recorrido...

Cómo no dejarse ir...


(No puedo evitar mirar al cielo y sonreír...)


Yo sólo tuve 

que volver a acordarme. 






domingo, 5 de julio de 2026

"La jodienda se acaba aquí y ahora"

 Amiga...


¿Sabes qué me da rabia?

Que todavía hoy, después de todo lo que has trabajado, sigas teniendo la tendencia a hacer de abogada de todo el mundo menos de ti. 

Yo sé que eres así y te admiro por ello pero alguien tiene que cubrirte.

Y hoy me toca a mí.


Porque yo te vi.

Te vi romperte.

Te vi intentando entender.

Te vi buscando qué parte era tuya.

Y te vi dándole una dignidad a esa historia que, sinceramente, hubo momentos en los que el otro lado no le dio.

Y eso me duele.


Porque, vamos a poner las cosas en orden.


Tres años.


Tres putos años sin decirte una palabra.


Pero no era un silencio de desaparecer.

Era un silencio desde el que seguía sabiendo de ti.

Seguía viendo cómo eras.

Cómo pensabas.

Cómo evolucionabas.


Y tú, mientras tanto, no podías ver ni una foto suya.

Eso no es estar lejos.

Eso es que una persona tiene toda la información y la otra ninguna.

Y ese desequilibrio importa.

Claro que importa.


Luego aparece.

Y no aparece poco a poco.

No aparece diciendo: "Oye, necesito hablar contigo porque han pasado muchas cosas."

No.

Te pone delante la vida que ella sabía que era el sueño de la tuya.

Campo.

Olivos.

Paz.

"Casa de barro"...

En nuestra tierra, eso son los cortijos de toda la vida.

En Villena lo mismo son literales.


¿De verdad alguien puede sorprenderse de que tú te ilusionaras?


Es que, nena... Cualquiera con dos dedos de frente habría entendido que eso no era una conversación cualquiera.


Te estaba enseñando exactamente el lugar al que tú llevabas mirando media vida.

Y luego, cuando tú te quedas completamente desbordada...

Las regañinas para ti.


Que si no entiendes.

Que si chiribitas... 

Mejor que silencios sepulcrales, ya te lo digo yo, cariño.

Que si eres inmadura.

Pues mira, no.

Porque hay una cosa que a mí no me entra.

Si tú sabes que la persona que tienes delante acaba de cortocircuitar... 

Bajas el ritmo.

Preguntas.

Esperas.

Cuidas.


No le haces sentir que encima está suspendiendo un examen del que nadie le había dicho las preguntas.



Y otra cosa.

Lo de "he cambiado de vida".


Perdona, pero...

¿Qué vida?

Porque, si de verdad has cambiado de vida, eso tiene un peso.

No es una frase cualquiera.


Y, sin embargo, a los pocos meses estabas estrenando el CAP en tu isla.

¿Qué me estás contando?

¿De qué cambio de vida me hablas?


Pues yo también me habría quedado pensando: "Perdona... Entonces, ¿qué era verdad? ¿Qué estaba entendiendo yo? ¿Dónde estabas realmente?"

Eso no es que tú fueras incapaz de entender.

Es que el mensaje, como mínimo, era confuso.


Y, espérate...

Perder a Kenzo.

Perder a la nanna.

El accidente.

Verte completamente derrumbada.

Y, en ese momento...

Más silencio.

Más escondite.


Tía...

Eso no lo puedo maquillar.


No porque tuviera que salvarte.

Eso ya lo hiciste tú y muy bien, a la vista está.

Ni porque tuviera que volver contigo.

Ni porque tuviera que hacerse cargo de tu dolor.


No.


Simplemente porque hay un mínimo de humanidad que yo espero de alguien que un día me dijo que me quiso.

Y ahí...

Ahí yo también siento que dejó mucho que desear.

Y eso me da muchísima pena.


Porque yo sé perfectamente de quién me hablabas tú durante tantos años.

La admiración con la que la recordabas no se puede fingir.

Esa mujer existió para ti.


Pero la que apareció después...

Yo tampoco la reconozco.

Y eso es un duelo muy cabrón.

Porque no sólo se cae una historia.

Se cae una imagen que llevabas protegiendo media vida.


Así que deja de pedirte que todo encaje.

A veces no encaja.

A veces la gente cambia.

A veces el miedo les gana.

A veces hacen las cosas fatal.

Y no pasa nada por decirlo.

No la convierte en un monstruo.

Pero tampoco la deja en el pedestal donde tú llevabas veinte años sosteniéndola.


Y, sinceramente...

Después de todo lo que has hecho por comprenderla, creo que ya va siendo hora de que alguien se siente a comprenderte a ti.

Aunque esa alguien ya seas tú, yo estoy contigo porque te quiero y para mi es una prioridad que tú estés bien.


Qué te voy a contar...


Ya era hora de ponerte en el mismo sitio donde llevas años poniendo a todo el mundo.

Tú a ti.


Ella ya te ha demostrado de todas las maneras posibles que no ha sabido ser ni estar contigo.

Ya sabes...

Aprendizajes hijos de puta.

Al final, tienes aún más claro que sí y, sobre todo, qué no.


Así que la jodienda se acaba aquí y ahora.


---


Sin sorpresas.

Tengo buenas amigas, ya ves.



jueves, 2 de julio de 2026

martes, 30 de junio de 2026

"Antes pensaba"

 Aquella tarde random, viendo caer el sol, con mi chico favorito, aquí conocido como Hermes...

Disfrutando de cuando una ya sabe y el otro va jugando a la rayuela...



Tam: Sé bien lo que merezco. Y no es lo que he tenido hasta ahora.

Hermes: ¿Qué has tenido?

Tam: Mucho amor. Muy poca tranquilidad.

Hermes: Eso duele decirlo.

Tam: Más duele vivirlo.

Hermes: ¿Todavía la quieres?

Tam: Claro que sí.

Hermes: Entonces, ¿qué ha cambiado?

Tam: Yo.

Hermes: Tú. Explícate.

Tam: Antes pensaba que amar era suficiente. Ya no.

Hermes: ¿Y qué más hace falta?

Tam: Poder hablar.

Hermes: ¿Sólo eso?

Tam: "Sólo eso"... Dime tú si es poco.

Hermes: Cierto. No lo es.

Tam: Yo puedo entender el miedo. Puedo entender un bloqueo. Puedo entender una metedura de pata. Lo que ya no puedo sostener es el silencio como forma de vínculo.

Hermes: ¿Y si ese silencio nace del sufrimiento?

Tam: Lo sentiré en el alma. Seguirá haciéndome daño.

Hermes: O sea... Puedes comprenderlo sin que deje de dolerte.

Tam: Exactamente.

Hermes: Durante mucho tiempo intentaste entenderla para dejar de sufrir.

Tam: Sí. Y era mucho peor. Pesadilla constante que me tenía desorbitada. No puedo no comprender. Es una pequeña tara...

Hermes: ¿Una?, ¿pequeña? Jajajaja Y, entonces, ¿ahora?

Tam: Ahora quiero entenderla... Aunque el dolor no desaparezca.

Hermes: Esto ya es distinto eh...

Tam: Lo es. Créeme que lo es.

Hermes: ... ¿Sabes qué creo?

Tam: ... Cualquier cosa que se pueda notificar...

(Hermes aprieta la boca y aclama algo inenteligible a los dioses...)

Hermes: Que llevas años preguntándote por qué una persona que te quería guardó silencio aun sabiendo que aquello te dañaba..

Tam: Sí.

Hermes: Pero hay otra pregunta que has empezado a hacerte hace muy poco.

Tam: ¿Cuál?... Porque...

(Carcajadas bilaterales con manos en la cara)

Hermes: "¿Por qué iba yo a conformarme con una forma de querer que me rompe por dentro?"

(Se medio burla. Ambos ríen. Silencio.)

Tam: ...

Hermes: No me respondas todavía.

Tam: Es que ya tengo la respuesta.

Hermes: Lo sé.

Tam: Porque durante muchos años creí que el amor justificaba cualquier precio.

Hermes: ¿Y ahora?

Tam: Ahora sé que no.

Hermes: ¿Has dejado de quererla?

Tam: No.

Hermes: ¿Entonces?

Tam: He dejado de negociar conmigo.

Hermes: ¿Y si un día aparece?

Tam: Que aparezca.

Hermes: ¿Y si un día habla?

Tam: La escucharé.

Hermes: ¿Y si un día llora?

Tam: Me dolerá. Siempre me duele.

Hermes: ¿Y si un día te explica todo?

Tam: Quién sabe.

Hermes: ¿Y eso bastará?

(Tam baja la mirada.)

Tam: No.

Hermes: ¿Por qué?

Tam: Porque una explicación no cambia la forma en la que necesitamos relacionarnos.

Hermes: Ahí quería yo verte.

Tam: Yo ya no necesito una historia perfecta.

Necesito una relación donde el silencio no sea el idioma cuando más falta hace hablar.

Y si eso no puede ser...

La seguiré queriendo.

Pero ya no volveré a dejarme sola para acompañar a nadie.

He aprendido, amigo mío. 

Hermes: Los oasis, ¡que son mu traicioneros!

(Se escuchan dos tazas chocar, a un gnomo ensayando gallego, a un perro roncar y risas de fondo.)


Sillas The Magic Car


Rodeados

 El mundo está como está porque la gran mayoría de la gente no cumple sus promesas ... Qué barbaridad... Estamos rodeados de cobardes.