Era tan inmenso que pensé que este mundo no estaba preparado.
Tal vez, incluso, que no era digno de tanta belleza.
Lo escondí como un pirata esconde su tesoro en una isla; remota, pero suya.
No sé si duele más que pesa,
o si por momentos quiebra esa manera insulsa de dar por hecho que tenemos los seres humanos.
Y en esa cota que deducen los finales,
hacer cuentas me complica las rimas,
que aunque yo nunca fui de rebotes
me gusta una fusa a tiempo.
Parece que no... ¡Pero sí!
Guardé ese amor con tanta fuerza
que romper la cerradura casi me cuesta la vida.
Proteger el amor del dolor.
De lo que yo entendía que pasaba
con lo que una quería demasiao...
Que se rompía. O peor: eso no es pa ti.
Escondí entre versos y canciones -la obra de una vida- al amor más grande que yo había sentido.
Y lo escondí porque era la única forma en la que nadie se rompía. Eso pensaba yo.
"Así protejo. Yo estoy acostumbrada a joderme, pero a ti no te van a romper; al menos, no por mí."
El mantra que, orgullosa, me repetía a lo largo de los días y que traducía en versos de sufrimiento crónico por no se sabía bien qué... Pero para mí, dolía y pesaba en el pecho como un amuleto de los caros.
Para mí, ese amor existía en cada pequeño fractal de mi existencia y había uno, muy de guardar respeto y distancias -pa que no se complicara más la cosa...-, que era especialmente cabrón. No cedía.
Y tuve que darme de ostias, de las de con la mano abierta, cuando mejor me había sentido conmigo, para que fuese coherente y capaz de amar lo no tan bonito de la historia.
Incluso sin poder recordar todo.
Conseguí un pequeño mapa.
Y como hace años que inauguré mi Majesty, voy de camino.
Ese tesoro es mío.
Y ya lo estoy recuperando.
🎧 To feel
No hay comentarios:
Publicar un comentario