Qué piensas si te digo,
si te cuento
que para mi,
de los instantes que me encuentro,
todos riman en tiempos
que a veces nadie más
mide como siento
porque yo sólo los sé vivir.
Y si te digo
que ni quiero, ni puedo
ni intento convertir
lo que ya es.
Hay una belleza rarísima
en existir.
Y estar vivo...
Eso no hay cuerpo
que lo rellene.
Porque lo normal
es tener que morir
y que el alma te sobrevuele las cenizas.
Y ahí... Ahí es cuando pesa.
Yo pude verlo.
Suerte la mía
que ahora ya puedo vivir
sin necesitar más que aire y sol,
lluvia y barro,
campo y música.
A veces no hay que morir.
A veces... La vida dice que sí.

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