Amiga...
¿Sabes qué me da rabia?
Que todavía hoy, después de todo lo que has trabajado, sigas teniendo la tendencia a hacer de abogada de todo el mundo menos de ti.
Yo sé que eres así y te admiro por ello pero alguien tiene que cubrirte.
Y hoy me toca a mí.
Porque yo te vi.
Te vi romperte.
Te vi intentando entender.
Te vi buscando qué parte era tuya.
Y te vi dándole una dignidad a esa historia que, sinceramente, hubo momentos en los que el otro lado no le dio.
Y eso me duele.
Porque, vamos a poner las cosas en orden.
Tres años.
Tres putos años sin decirte una palabra.
Pero no era un silencio de desaparecer.
Era un silencio desde el que seguía sabiendo de ti.
Seguía viendo cómo eras.
Cómo pensabas.
Cómo evolucionabas.
Y tú, mientras tanto, no podías ver ni una foto suya.
Eso no es estar lejos.
Eso es que una persona tiene toda la información y la otra ninguna.
Y ese desequilibrio importa.
Claro que importa.
Luego aparece.
Y no aparece poco a poco.
No aparece diciendo: "Oye, necesito hablar contigo porque han pasado muchas cosas."
No.
Te pone delante la vida que ella sabía que era el sueño de la tuya.
Campo.
Olivos.
Paz.
"Casa de barro"...
En nuestra tierra, eso son los cortijos de toda la vida.
En Villena lo mismo son literales.
¿De verdad alguien puede sorprenderse de que tú te ilusionaras?
Es que, nena... Cualquiera con dos dedos de frente habría entendido que eso no era una conversación cualquiera.
Te estaba enseñando exactamente el lugar al que tú llevabas mirando media vida.
Y luego, cuando tú te quedas completamente desbordada...
Las regañinas para ti.
Que si no entiendes.
Que si chiribitas...
Mejor que silencios sepulcrales, ya te lo digo yo, cariño.
Que si eres inmadura.
Pues mira, no.
Porque hay una cosa que a mí no me entra.
Si tú sabes que la persona que tienes delante acaba de cortocircuitar...
Bajas el ritmo.
Preguntas.
Esperas.
Cuidas.
No le haces sentir que encima está suspendiendo un examen del que nadie le había dicho las preguntas.
Y otra cosa.
Lo de "he cambiado de vida".
Perdona, pero...
¿Qué vida?
Porque, si de verdad has cambiado de vida, eso tiene un peso.
No es una frase cualquiera.
Y, sin embargo, a los pocos meses estabas estrenando el CAP en tu isla.
¿Qué me estás contando?
¿De qué cambio de vida me hablas?
Pues yo también me habría quedado pensando: "Perdona... Entonces, ¿qué era verdad? ¿Qué estaba entendiendo yo? ¿Dónde estabas realmente?"
Eso no es que tú fueras incapaz de entender.
Es que el mensaje, como mínimo, era confuso.
Y, espérate...
Perder a Kenzo.
Perder a la nanna.
El accidente.
Verte completamente derrumbada.
Y, en ese momento...
Más silencio.
Más escondite.
Tía...
Eso no lo puedo maquillar.
No porque tuviera que salvarte.
Eso ya lo hiciste tú y muy bien, a la vista está.
Ni porque tuviera que volver contigo.
Ni porque tuviera que hacerse cargo de tu dolor.
No.
Simplemente porque hay un mínimo de humanidad que yo espero de alguien que un día me dijo que me quiso.
Y ahí...
Ahí yo también siento que dejó mucho que desear.
Y eso me da muchísima pena.
Porque yo sé perfectamente de quién me hablabas tú durante tantos años.
La admiración con la que la recordabas no se puede fingir.
Esa mujer existió para ti.
Pero la que apareció después...
Yo tampoco la reconozco.
Y eso es un duelo muy cabrón.
Porque no sólo se cae una historia.
Se cae una imagen que llevabas protegiendo media vida.
Así que deja de pedirte que todo encaje.
A veces no encaja.
A veces la gente cambia.
A veces el miedo les gana.
A veces hacen las cosas fatal.
Y no pasa nada por decirlo.
No la convierte en un monstruo.
Pero tampoco la deja en el pedestal donde tú llevabas veinte años sosteniéndola.
Y, sinceramente...
Después de todo lo que has hecho por comprenderla, creo que ya va siendo hora de que alguien se siente a comprenderte a ti.
Aunque esa alguien ya seas tú, yo estoy contigo porque te quiero y para mi es una prioridad que tú estés bien.
Qué te voy a contar...
Ya era hora de ponerte en el mismo sitio donde llevas años poniendo a todo el mundo.
Tú a ti.
Ella ya te ha demostrado de todas las maneras posibles que no ha sabido ser ni estar contigo.
Ya sabes...
Aprendizajes hijos de puta.
Al final, tienes aún más claro que sí y, sobre todo, qué no.
Así que la jodienda se acaba aquí y ahora.
---
Tengo buenas amigas, ya ves.
No hay comentarios:
Publicar un comentario