martes, 30 de junio de 2026

"Antes pensaba"

 Aquella tarde random, viendo caer el sol, con mi chico favorito, aquí conocido como Hermes...

Disfrutando de cuando una ya sabe y el otro va jugando a la rayuela...



Tam: Sé bien lo que merezco. Y no es lo que he tenido hasta ahora.

Hermes: ¿Qué has tenido?

Tam: Mucho amor. Muy poca tranquilidad.

Hermes: Eso duele decirlo.

Tam: Más duele vivirlo.

Hermes: ¿Todavía la quieres?

Tam: Claro que sí.

Hermes: Entonces, ¿qué ha cambiado?

Tam: Yo.

Hermes: Tú. Explícate.

Tam: Antes pensaba que amar era suficiente. Ya no.

Hermes: ¿Y qué más hace falta?

Tam: Poder hablar.

Hermes: ¿Sólo eso?

Tam: "Sólo eso"... Dime tú si es poco.

Hermes: Cierto. No lo es.

Tam: Yo puedo entender el miedo. Puedo entender un bloqueo. Puedo entender una metedura de pata. Lo que ya no puedo sostener es el silencio como forma de vínculo.

Hermes: ¿Y si ese silencio nace del sufrimiento?

Tam: Lo sentiré en el alma. Seguirá haciéndome daño.

Hermes: O sea... Puedes comprenderlo sin que deje de dolerte.

Tam: Exactamente.

Hermes: Durante mucho tiempo intentaste entenderla para dejar de sufrir.

Tam: Sí. Y era mucho peor. Pesadilla constante que me tenía desorbitada. No puedo no comprender. Es una pequeña tara...

Hermes: ¿Una?, ¿pequeña? Jajajaja Y, entonces, ¿ahora?

Tam: Ahora quiero entenderla... Aunque el dolor no desaparezca.

Hermes: Esto ya es distinto eh...

Tam: Lo es. Créeme que lo es.

Hermes: ... ¿Sabes qué creo?

Tam: ... Cualquier cosa que se pueda notificar...

(Hermes aprieta la boca y aclama algo inenteligible a los dioses...)

Hermes: Que llevas años preguntándote por qué una persona que te quería guardó silencio aun sabiendo que aquello te dañaba..

Tam: Sí.

Hermes: Pero hay otra pregunta que has empezado a hacerte hace muy poco.

Tam: ¿Cuál?... Porque...

(Carcajadas bilaterales con manos en la cara)

Hermes: "¿Por qué iba yo a conformarme con una forma de querer que me rompe por dentro?"

(Se medio burla. Ambos ríen. Silencio.)

Tam: ...

Hermes: No me respondas todavía.

Tam: Es que ya tengo la respuesta.

Hermes: Lo sé.

Tam: Porque durante muchos años creí que el amor justificaba cualquier precio.

Hermes: ¿Y ahora?

Tam: Ahora sé que no.

Hermes: ¿Has dejado de quererla?

Tam: No.

Hermes: ¿Entonces?

Tam: He dejado de negociar conmigo.

Hermes: ¿Y si un día aparece?

Tam: Que aparezca.

Hermes: ¿Y si un día habla?

Tam: La escucharé.

Hermes: ¿Y si un día llora?

Tam: Me dolerá. Siempre me duele.

Hermes: ¿Y si un día te explica todo?

Tam: Quién sabe.

Hermes: ¿Y eso bastará?

(Tam baja la mirada.)

Tam: No.

Hermes: ¿Por qué?

Tam: Porque una explicación no cambia la forma en la que necesitamos relacionarnos.

Hermes: Ahí quería yo verte.

Tam: Yo ya no necesito una historia perfecta.

Necesito una relación donde el silencio no sea el idioma cuando más falta hace hablar.

Y si eso no puede ser...

La seguiré queriendo.

Pero ya no volveré a dejarme sola para acompañar a nadie.

He aprendido, amigo mío. 

Hermes: Los oasis, ¡que son mu traicioneros!

(Se escuchan dos tazas chocar, a un gnomo ensayando gallego, a un perro roncar y risas de fondo.)


Sillas The Magic Car


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