lunes, 25 de julio de 2022

Sonrisas en el bolsillo...

 Fue en 2019.

Un año de mucho trabajo, mucho mucho.

Amazon me consumía los días y los que me quedaban libres, también se los "regalaba" como autónoma.

Aparte de eso, y por si me quedaba algún respirillo, los ensayos y la posterior gira con la orquesta... Un verano entero durmiendo a tirones en una furgoneta, mucho calor, pueblos recónditos y gentes diversas.

Eso sí, muchas risas. (Gracias Carlillos, gracias Isra, sobre todo, vosotros dos).

Pendejos. XD

... Y mientras todo esto ocurría en mis noches y mis días, Alejandro, mi niño, la alegría de juntarnos todos, el achuchón de cada día, la sonrisa en el puto bolsillo...



Alejandro se estaba yendo poco a poco. En siete meses.

Un uno de diciembre, era domingo.

Puse un estado random, una foto del gps de la furgo donde se veía la locura de mi ruta aquel día.

Sabía que él era siempre el primero en verlos y si estaba "medio bien", cogería el móvil.

Así fue. Lo vio.

Y yo, respiré más tranquila.

A cierta hora de la tarde, yo estaba repartiendo en la misma calle del hospital donde él estaba. De repente, empecé a sentirme mal.

Pensé que podía ser algo de vértigo, pero me faltaba más aire de la cuenta.

Llamé a mi madre y le dije "mamá, no estoy bien, me mareo y me falta el aire".

Ella me dijo que me sentara donde pudiese y me relajara un poco, que llevaba un ritmo muy fuerte y debía estar muy cansada.

También me comentó que Alejandro se había puesto peor y que estaban llegando todos al hospital.

Colgué. Llamé a mi jefe y le dije "Juanjo, estoy mal y me voy".

Tuve que esperar a mi compañero para que recogiese lo que a mí me quedaba, llevar la furgoneta a la base y que mi jefe me acercara al hospital.

Llegué a tiempo. Pude darle miles de besos y contarle cosas al oído. 

Pero ya sabíamos que era cuestión de minutos, o de horas...

Recuerdo que los fumadores nos bajamos todos juntos,

y al poco de estar allí llamarnos mi hermana.

"Subid. Ya".

Y ya está.

Se fue.

Y nos dejó manga por hombro.

...

Echo de menos sus abrazos y sus besos (tengo muy poco de eso a lo largo de las semanas), sus risas, sus trastás... 

Y aunque es raro el día que no lo escucho decirme "la vin, prima, qué pedrá tienes...", lo extraño.

Mi niño... Sé que llevas estos días un tanto más complicados a mi lado; sé que no me dejas nunca. Te puedo oler.

Y hoy, porque sí, quiero agradecer tu AMOR INFINITO.

Me haces ser mejor.

Y algún día seré como tú: valiente!


Te adoro, niño mío...

#SITP

https://youtu.be/5I7IHgDhHp8

🎧 Universo - La Musicalité 






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