Era mucho más sencillo.
"¿Quién eres ahora?"
Esa pregunta sólo podía nacer de alguien que estaba dispuesto a aceptar que la respuesta quizá no se pareciera en nada a la que habría encontrado antes. Eso, para mí, habla más de curiosidad que de nostalgia.
Y, permíteme, un camino mucho más corto y menos tortuoso.
Hay enseñanzas muy hijas de puta.
Que descansen.
Si es que quieren y pueden.
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