Ya ves…
Al final no acabé en la NASA
ni desmagnetizando ninguna isla en ningún búnker.
Tampoco me hice famosa con el piano,
ni escribiendo.
Ni ayudando a la policía a encerrar a los malos
—aunque yo los conozco a leguas—.
Nada épico.
Al final acabé recogiendo mis trocitos
y viendo en el reflejo
que lo que mejor define mi utopía...
Es el brillo de mis ojos.


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