No sé cuántas veces buscaba tu sonrisa en mis recuerdos, de tanto que te eché de menos...
No sé cuántos ratos contigo me grabaría a fuego para que ni la muerte me los vuelva a quitar.
No sé explicarte por qué hice lo que hice pero ya no nos hace falta.
Siempre puede el amor, hermana. Siempre.
Aunque yo aún no pueda ver(me) del todo, tú ya me ves.
Y... Respiro.
Tú me vuelves a ver.
Ves a tu hermana, que tanto tiempo faltó...
He vuelto de tantos sitios y tantos tiempos...
No importa más.
Estoy aquí.
Sintiendo cada instante, cabalgando esta inmensidad de vida con ojeras
y una poquita de ansiedad...
Claro, si al final no cuadraron los relojes porque no hacía falta...
Hoy mi corazón ha comprendido
que no hace falta más
que seguir este camino de hierba
por el que tú también vas...
Estoy en casa...
Y voy a querer que me abraces más...
No hay comentarios:
Publicar un comentario