viernes, 17 de abril de 2026

Me sobra verdad

 Toda la vida dibujando nombres, iniciales, espirales en esquinas de libretas repletas de versos.

Toda la vida volcando afuera tanto que fue mío y nunca pude ver del todo.

Ahora que lo veo, las iniciales me sobran, los nombres se tambalean y las espirales me quedan mejor en el cuerpo.

Ahí vibran reales.

Toda la vida creyéndome cuentos de otros

para que los míos dolieran sólo en primera persona.

Toda una vida repitiéndome el mismo mantra para llegar a esa cascada de altura en la que se miden las fuerzas y las lealtades; el amor.

Y, oh sorpresa, sólo me tiraba yo.

El golpe con el agua helada casi me mata, por momentos recordar, revisitar todas esas mentiras que acepté tan sólo a medias, me quiebra algo por dentro.

Heridas, infecciones.

Finalmente, cicatrices.

Cicatrices que me recuerdan que, después de todo, estaba viva.

A un precio que ya nunca voy a pagar.

Casi me dejo la vida en algún altar tramposo 

de los que te hacen creer que hay algo afuera queriéndote mejor.

Y sí, toda mi vida dando todo lo que tenía. 

Vaciándome para que otros rellenaran ilusiones de mierda que nunca llegan a nada

porque los caminos son infieles y se olvidan.

Y yo, a cachitos y a instantes, voy recogiendo mis trocitos para comprender que siempre estuvieron ahí, aunque yo no los recordara.

Nadie estuvo nunca a la altura.

Ésa es la verdad.

Sostener a un corazón noble que tuvo 

que compensar al cuerpo que ya no podía más; a la mente que se iba a otros mares para no sufrir más.

Nadie supo verlo.

Porque quien lo vio guardó silencio y distancia por si la sangre le manchaba las ropas de todovabien;

la conciencia de saber ver lo que mis ojos enturbiaban con lágrimas para que no doliese de más.

Y aún así, he podido verlo.

He sabido llegar.

Y yo me pregunto:

¿Quien cumple sus sueños logra más que quien vence al miedo?

¿Pesan las pesadillas más?

¿Es lo mismo pero sin aplauso ni abrazo que esperar?

Qué importa.

Tanta mentira, tanta poca verdad me cansaron los talones

y ahora sólo quiero descansar de todo

lo que no es cierto; de lo que me contaron que era verdad y no se sostenía.

Tanto embargo por declarar.

Tanta decepción que me pesa la mochila fantasma que dejé al final de aquel túnel.

Yo estoy porque finalmente soy la que siempre guardó el corazón, para que no se estropeara.

Y me he hecho demasiado grande para quien sólo sabe hablar.

No voy a encogerme para que nadie pueda entrar.

Estas puertas se abrieron de verdad y es lo único que aceptan.

No siento molestar.

No pido permiso por estar.

No siento culpa ni vergüenza.

Sólo cansancio, decepción y muchas ganas de borrar incluso lo que no recuerdo, para que nunca pese más.

Se acabó.

Se acabó la vida a medias.

Se acabó la historia de nunca llegar.

No me falta amor, me sobra verdad.


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