Quisiste ver el mar sin pensar
que atracar aquel barco me subió la marea.
Primero, que no estás, y las realidades son innegables.
En verdad... No recuerdo ya
la última vez que mi cuerpo supo que estabas.
No quiero pensar más en si vienes o si vas.
Dejar aquella ventana abierta tanto tiempo
acabó acatarrándome algo más que los pulmones.
Porque no, no era sólo tristeza.
Y ahora, que ni vienes ni vas,
yo sigo yendo adonde siempre me marcó
esta rosa de los vientos.
No me mueven los silencios
que no entiendo.
Bien lo siento, pero ya está.
El amor es sólo el cuento
que te cuentas pa que cuadren tus inventos.
Así que yo me muevo, con el aire, con el sol, con mis días y con mis miedos.
Pero yo aquí no me quedo.
Tanto gris me apaga el cuerpo.
Cierra con cuidado al salir.
Hay gente durmiendo.
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