sábado, 21 de marzo de 2026

Suficiente

 Soñé que te veía.

Escondida entre una niebla espesa,

casi no se podía respirar.

Y tú, como siempre había recordado, 

sin casi querer hablar.

Dando pasitos hacia atrás si yo me acercaba.

Y si no me movía, no entendía lo poco que querías contar.

Duró poco. Una pesadilla más.

Pero al despertar...

Pero al despertar, mi alma me gritaba con ecos de otros tiempos y yo no quería conjugar en pasado ni en condicional.

El corazón latía tranquilo pero fuerte.

Algo dentro de mí supo de alguna verdad

que yo no puedo recordar.

Aquella habitación en la que tantas, tantas veces aparecías de madrugada sólo para verme estar... Se desvanecía en cada exhalación.

Imaginación, Tamarita, es sólo tu imaginación.

Y en eso de no saber si reír, llorar o morirse un poquito más mientras tanto, pensé que no quería imaginar más nada.

Que ya había subido cimas suficientes, que ya había ardido en infiernos peores de los que leía hace años... 

Que quien bien te quiere, se hace estar.

No a medias. No a tientas.

De verdad.

Porque si en esta cuerda final, en esta línea de mis vidas, no habías querido estar, ya tenía la respuesta.

No está quien no quiere. No está quien no sabe mirar. De verdad.

Y el caso es que lo entiendo.

Pero... El miedo... El miedo a que se haga real, a que la vida sea un remanso de paz al que no se le puedan echar las culpas, pesa más.

No he vuelto a soñarte más.

Mi corazón es el que me protege ahora que no tengo donde amortiguar las santas ostias que, entre unos y otros, me quisieron dar.


Love, love, love... Tanto love para qué.


Para que se pudra inútil e impotente en el "ya se verá" que no convence a nadie.

Yo no sé cuánto más podré seguir sintiendo esta bestialidad sin que, finalmente, me lleve por delante.

Lo único que puedo saber, es que así ya no es más.

Me he vuelto real entera. 

Y no guardo rencores, sólo penas.

No espero nada más de la vida que lo que me pueda dar.

Y si tú sigues sin estar, yo dejaré firmada la última página de estos versos de bitácora que me tienen en impás para volverme asceta y tener la excusa de no querer amar.

No más.

Suficiente.


A veces, justo antes de tocar, se rompe la cuerda y ya no suena igual.

Nadie lo habla porque estamos rodeados de cobardes que sienten que fracasan por amar.

Nadie me va a venir a explicar de qué van los cuentos si vengo del mismísimo infierno y ya no se me puede engañar.

No hay más tests que pasar en esta historia. No en la mía. Nada más que probar.

Estoy cansada ya.

Muy cansada.

Encima del corazón, me queda ya pa siempre el testigo silencioso que lo vio todo pasar mientras tú, y todos los demás, veiais arder el trigo.

Encima del corazón guardo esos hijos que no tuve, esa historia que, al final, tampoco fue verdad. Ese túnel de entre vida y muerte que me late cuando sufro de más.

Demasiadas carreteras pesadas. Demasiado misterio para una mente confusa que sólo quería verdad; mí verdad, la que no puedo recordar.

Demasiado ya.


Suficiente.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Que sí.

 Qué piensas si te digo,  si te cuento que para mi, de los instantes que me encuentro, todos riman en tiempos que a veces nadie más  mide co...