miércoles, 15 de abril de 2026

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 Ese instante de silencio sepulcral,

que mata más que vive.

Esas palabras que nunca se dijeron

porque rompían vajillas enteras

que nunca nadie usaba.

Tantas líneas paralelas contando

la misma historia en diferentes idiomas

y aquí nadie sabe realmente 

qué es lo que se cuenta, y qué lo que no vale.

Queda grande si una no sabe

que al otro lado tan sólo hay un espejo.

Incomoda porque vemos sombras.

Remueve porque, entre bastidores,

el humor sólo lo entienden los actores.

Y si no hay risa, ni ganas que la procuren,

la gente se asusta.

Y yo me sorprendo observando

casillas vacías y estantes llenos de polvo

que no me resuelven la vida.

Ni falta que me importa.

Pero me sorprende.

¿Qué quieres que te diga?

Volver del infierno no es ningún cuento de hadas.

Conservo intacto mi amor.

Pero ya no está disponible por fascículos 

en el quiosco de la esquina.

Me salió muy caro regalar tanto capítulo 

para acabar envolviendo platos en una mudanza.

Conformarme con los restos acabó por decantarme y ya no me quedan bien las mismas telas.

Lo que siempre quise y lo que quiero ahora 

sólo diverge en otras miradas.

La mía, aunque cansada, sólo acampa en pausa y paz.

Que bastante tuve ya por el camino.

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